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artritis reumatoide para pacientes

Encontrar el equilibrio en la convivencia con mi enfermedad

La rutina diaria puede consumirte

Las personas sanas ya pasan, de por sí, por situaciones estresantes. Si le añadimos una enfermedad crónica, como la artritis reumatoide, los problemas pueden parecer insuperables.

Si vives con artritis, sabes lo que estoy diciendo. Una persona con artritis reumatoide debe afrontar muchos cambios y retos en su vida. La vida diaria se complica mucho: uno se levanta con dolor, pero aún así tiene que prepararse para ir al trabajo, a veces preparar a los hijos y llevarlos a la escuela, trabajar todo el día, llegar a casa y ocuparse de las tareas domésticas y familiares. Siempre cuesta arriba, puede consumir toda tu energía y dejarte exhausta y por los suelos. Y no es nada divertido, porque sabes que mañana será igual.

Cuando el dolor está siempre presente, y el simple hecho de moverse duele, es difícil no desmoronarse. Entonces, ¿qué puedes hacer? El único camino ya lo conocemos: una aproximación positiva a la enfermedad, aceptando tus limitaciones y aprendiendo a desenvolverte mejor. No sirve de nada rebelarse contra lo que no se puede cambiar. Debes llegar a encontrar el equilibrio en tu convivencia con la enfermedad.

Manejando los aspectos físicos de la artritis reumatoide

En la práctica, la principal manera para convivir mejor con la artritis reumatoide es centrándose en mejorar el manejo de los aspectos físicos de la enfermedad. Esto implica una combinación de una buena actitud, contar con un equipo médico en el que confíes y cumplir con el tratamiento que te han recomendado.

A la práctica, esto se traduce en proteger las articulaciones del daño, hacer ejercicio regular y disminuir la actividad diaria. Continuar activo, sin abusar y tomando las precauciones necesarias, fortalece físicamente a la persona con artritis reumatoide, mantiene sus articulaciones funcionales y limita el avance de la enfermedad.

El resto es cosa de sentido común.

¿Está la balanza equilibrada?

Imagínate tu vida como una balanza antigua. En un lado están el trabajo, la responsabilidad, las obligaciones familiares y la enfermedad. En el otro deberíamos poner el tiempo de ocio para leer o desarrollar las aficiones de cada uno o, simplemente para pensar y no hacer nada. Tiempo para uno mismo.

Si la balanza está equilibrada, no hay porque decir más. Pero si esto no es así, si el lado de la balanza del propio yo no pesa lo suficiente, es momento de plantearse qué pasa. Este razonamiento es totalmente válido también para las personas sanas. Sólo que, cuando uno padece una enfermedad crónica como la artritis reumatoide que pesa tanto... puede sobrepasarle.

Buscar el equilibrio en tu vida... ¿cómo se hace esto?

Sin duda, debes ganar la batalla de buscar tiempo para ti. La balanza debe equilibrarse porque no se trata de una situación temporal por la que pasas, sino que tienes una enfermedad crónica con la que has de aprender a convivir.

Busca el tiempo: es una necesidad. Dedícate tiempo regularmente, de manera diaria o semanal. Comprométete contigo mismo. Siéntate y planea de donde sacar el tiempo y cómo reordenarlo, escríbelo y márcalo en el calendario (lo hará más real). No lo evites ni lo pospongas, es tan importante como tomar correctamente la medicación o acudir a las visitas del médico.

La artritis reumatoide impone limitaciones a la vida diaria. Cuando la calidad de vida empieza a disminuir, la persona que padece la enfermedad debe reinventarse, ajustándose a sus nuevas circunstancias y centrándose en cualquier cosa que mejore su estado.

"Haz lo que sea necesario". Se debe aprender a "vivir con" y no evitar seguir viviendo.
 

Y, si te sientes sobrepasado...

  • Prioriza: la reducción de tu energía que te provoca la limitación física hace que no puedas hacerlo todo. Decide lo que puedes hacer y descarta lo que no.
  • Simplifica tu vida: si tienes una vida con demasiadas obligaciones y responsabilidades, simplifícala y cámbiala. Ya no puedes abarcarlo todo.
  • Cálmate y no abuses en tus días buenos. disfrútalos. Porque después vendrán los malos
  • Ajústate a tus limitaciones y adáptate a tu nueva condición y tu nueva vida.
 

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